Dejé mi pueblo porque comenzaba a escasear la vida.
Subi a un autobus y desaparecí lejos, lo más lejos que pude.
Llegue a un cuarto solitario y me emborrache a base de tinto barato y palabras frente al espejo sucio.
Pense en ti, en tu manera de ensñarme a bailar zamba frente a mí, en tu gesto asqueado cuando intentaba seguirte el ritmo.
Y me reí.
Luego senti ganas de salir corriendo otravez, era mas facil porque no tenia que esconderme de nadie.
pero esta vez dije que seria valiente, asi que seguí bebiendo.
martes, 15 de septiembre de 2009
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