martes, 15 de septiembre de 2009

4 dias en DF

Dejé mi pueblo porque comenzaba a escasear la vida.

Subi a un autobus y desaparecí lejos, lo más lejos que pude.

Llegue a un cuarto solitario y me emborrache a base de tinto barato y palabras frente al espejo sucio.

Pense en ti, en tu manera de ensñarme a bailar zamba frente a mí, en tu gesto asqueado cuando intentaba seguirte el ritmo.

Y me reí.

Luego senti ganas de salir corriendo otravez, era mas facil porque no tenia que esconderme de nadie.

pero esta vez dije que seria valiente, asi que seguí bebiendo.

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